The Cranberries y Casete

“Conocí a The Cranberries en 1994, en PolyGram. En ese año, buscábamos crear una alternativa de promoción para artistas con gran potencial que sin embargo no eran prioridad en nuestro catálogo.  As. En ese año, rketing en Casete.— os llamadosbargo no eran prioridad en nuestro catñaí que creamos una serie de compilados llamada El Güevo Alternativo.  —Nos cuenta Héctor Reyes, director de Marketing en Casete.

En ese tiempo,  la banda acababa de condensar su dream-pop en “Everybody Is Doing It, So Why Can’t We?” y comenzaba a consolidarse en el mercado estadounidense, así que era natural incluirlos en el compilado. Rápidamente despegaron por completo con el gran éxito de Linger y posteriormente de Zombie, ese mismo año. Tuvieron gira de promoción en México y, eventualmente, una increíble presentación en  el Teatro Metropolitan.

Con el tiempo, The Cranberries no sólo se convirtió en una de las bandas distintivas de los noventa, también, incidentalmente, en padrinos de Casete.

Tras la fundación de Casete en 2012, el equipo necesitaba un lanzamiento internacional para cimentar el naciente proyecto, así que a través de Camilo Lara se alcanzó un acuerdo con Cooking Vinyl, el cual, para ese año incluía Tales of The Emperor de Marylin Manson y el disco reunión de una banda que el equipo ya estimaba, Roses, de The Cranberries.

El trabajo de promoción del equipo Casete con The Cranberries nos permitió acercarnos a las personas que al entrar al escenario se transformaban en nuestros ídolos. Hoy, no queda más que recordar con cariño los extraordinarios momentos que Dolores O ‘ Riordan regaló a quienes amamos la música.

Eguiul Nava